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LOS IMPUESTOS y el CARNAVAL

La obligación del pago de tributos viene desde tiempos remotos y ha afectado las actividades productivas de la humanidad mediante la imposición de tarifas impositivas. Al respecto, quizá uno de los acontecimientos más recordados es el planteamiento que los fariseos le hicieron a Jesús al preguntarle ¿Es lícito dar tributo a César, o no? Obviamente ese cuestionamiento llevaba el propósito que el Señor indicara que no era lícito y con ello lo que buscaban era confrontarlo con el Estado de esa época, pero con la sabiduría de sus palabras El les dijo: “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios". La Biblia dice que quedaron marvillados con la respuesta. Los que nos dedicamos al tema fiscal podemos interpretar esa contestación como la adecuada planificación fiscal, para determinar y pagar los impuestos justamente conforme a las regulaciones de las leyes fiscales.

Con la colaboración de nuestro director del área legal, Oscar A. Chile Villalta quién investigó la relación de los impuestos con el carnaval y considerando que en estos días se lleva a cabo esa celebración global muy peculiar y dejando por un lado los coloridos bailes, desfiles, disfraces, etc., les compartimos la relación tributaria que históricamente ha tenido y ello ha sido desde la imposición de cargas impositivas hasta la condonación de las mismas.

Se cree que tal convite tiene sus raíces en las festividades paganas que se celebraban en la antigüedad para marcar el final del invierno y el comienzo de la primavera. En algunas sociedades esas celebraciones estaban asociadas con rituales religiosos y tributarios en los que se ofrecían ofrendas a los dioses para asegurar una buena cosecha, la protección de la comunidad o bien la creencia de tener buena salud. Durante la Edad Media el carnaval se convirtió en una conmemoración popular en Europa, especialmente en Italia. En aquella época esa celebración se asociaba con la idea de la indulgencia, es decir, la posibilidad de transgredir las normas sociales y morales de forma temporal, antes de la llegada de la Cuaresma. Esta idea de indulgencia también se extendía a los impuestos, ya que durante los días de esa festividad se concedían exenciones y descuentos fiscales a los ciudadanos, algo que hoy en día se agradecería mucho.

En algunos lugares el carnaval se asociaba con el consumo ostentoso y el lujo, lo que llevó la creación de impuestos especiales sobre esos productos y los disfraces. Por ejemplo, en Venecia se establecían impuestos especiales para las máscaras y los trajes que se usaban durante esas fechas, como una forma de recaudar fondos para el gobierno.

Como habrán notado la relación histórica entre los impuestos y dicha festividad fueron las imposiciones tributarias y en algunos casos la concesión de exenciones, lo que nos demuestra que siempre se ha buscado la recaudación fiscal mediante la creación de cargas fiscales a ciertas actividades de la sociedad.

En la actualidad se cobran impuestos a ciertas bebidas que se consumen en algunas fiestas o celebraciones y es posible que ello es como consecuencia del carnaval. En Guatemala existe una ley específica la cual establece impuestos sobre la distribución de bebidas alcohólicas destiladas, cervezas y otras bebidas fermentadas, tanto de producción nacional como importadas, que se distribuyen en el territorio nacional. En algunos casos el tributo que se paga es mayor al valor del producto.



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